Mi primera Cena Secreta

Hace tiempo con el Nenuco vimos un programa de un tipo que viaja por el mundo buscando cenas clandestinas, donde un chef crea un restaurant pop-up por una noche y da una cena completa a sus comensales. Te enteras porque te contaron, o por casualidad.
No nos imaginamos que estas instancias se daban en Chile, y mucho menos que me iba a topar pronto con una.

Un día equis, me sigue en Twitter una cuenta llamada Chef Warhol Oliveira. Obvio que como ‘fud blaaguer’ la palabra Chef llamó mi atención, así que me fui a ver su bio:

Captura de pantalla 2016-05-02 a las 9.54.35 a.m.

Así que organiza cenas secretas, y su pop-up  es de los mejores de Londres? Tengo que hacer algo al respecto!
Comencé a indagar por mensaje interno, Facebook, etc, hasta que obtuve un mail. El chef es argentino, y produce el Argentinian Pizza Supper Club, el cual ha realizado en Londres y ahora en Santiago. Conseguí el contacto de una chica buena onda que ve las cosas desde Argentina y que me agenció con dos tickets a precio pre-venta. Genial!

Voy averiguando más de la cena, y descubro otra cosa: el chef no solo le cocina, además le canta! Sí, Warhol es su banda. Terminada la cena, el chef hace un concierto exclusivo para sus comensales, que suele terminar en una fiesta clandestina con los temas que él disfruta. Se va poniendo interesante la cosa.

El día elegido iba a ser el 16 de Abril, en una ubicación secreta al aire libre en Barrio Italia. El tiempo atmosférico quiso otra cosa y quedó la tendalá, como podrán recordar.
Se movió  al 30 de Abril, en una locación secreta, esta vez techada, en el centro.

Mi look del día, ensayando la ‘resting bitch face’.

Dos días antes, llega un mail contándonos las reglas y condiciones y revelando el lugar del pop-up: la Casa Esmeralda, que -reinaugurada hace poco- alberga una tienda de ropa, una barbería, una agencia de publicidad y un café, entre otras cosas.

Llegamos al filo de la hora y entramos al local. El café es precioso, por cierto, con sus pantallas dentro de marcos dorados, techo alto, lámpara de lágrimas y cientos de botellas de agua adornando el bar. (Supimos que eran botellas de Ice Swan -agua de origen glaciar- porque el Nenuco tiene ojo de lince…)

El chef nos recibe y nos hace elegir una carta. Juraba que nos iba a hacer un truco de magia. Pero no, cada carta significaba una copa de vino, o una cerveza o bebida. Creo que ofendí a  todos pidiendo una Coca Zero. Aunque sí probé un poco del vino Oveja Negra que fue la opción de la noche, pero no le digan a nadie.

Ya había  gente ocupando la mesa más larga. Entramos justo con un grupito de 6 y nos ubicaron a los 8 apretados en una mesa donde no quedó otra que comenzar a hablar entre nosotros mismos. Superada la ansiedad y momento de incomodidad, nos relajamos y terminamos haciendo buenas migas entre, mientras el chef y el garzón (ambos un amor) nos explican la dinámica.

Llegados los comensales, el local se cierra (con cortina de metal abajo y todo; secreto total)

Comenzamos la cena con un antipasto: zapallitos y berenjenas cocidas, hummus, tomates cherry y pancito. El hummus y los tomates cherry fueron mis favoritos. Es raro, porque me carga el tomate cherry. Desconfío de todos los vegetales miniatura. Pero el aliño lo hizo exquisito.

DSC02851Luego comenzaron a llegar las tablas de pizza, cortadas en cómodos trozos. Las pizzas son a la parrilla, y los toppings son mezclas creadas por el chef, que no parecieran que fueran a funcionar, pero lo hicieron.

La primera  tenía queso, tomate, pimentón rojo…y huevo cocido?? Pensé que no me iba a gustar y de hecho pienso en huevos y me da cosita últimamente, porque hace poco me comí unos que no estaban muy santos ya, y casi muero. Pero no, estaba exquisita y fue de las favoritas de la mesa.

La segunda, fue favorita de otros tantos: queso, tomate, bróccoli, cebolla, zapallito y diría que un tapenade de aceitunas? Para nada esperaría algo bueno de todo eso, porque taaaanta verdura, jaja. Pero la cebolla le dio equilibrio a todo lo demás, imprimiendo el resultado con un toque muy agradable.

Le tercera fue mi favorita personal: base de ricotta, jamón, queso y nueces picadas.  Me encanta que se lancen con combinaciones extrañas pero donde además todo te gusta. Además que es muy replicable. Qué tal sería con queso, nueces, ricotta y mermelada de damasco…?  Me compré un libro de pizzas por cierto, así que creo que comenzaré pronto a compartirles mi experiencia + recetas en el blog.

Lo único que nos pareció a varios es que el crust de la pizza pudo haber estado un poco más crujiente. Pero de los toppings y preparación, nada que decir.

La cena no incluye postre, pero se podía añadir, pagando aparte. Se trataba de frutillas al ron, con helado de piña. Las frutillas estaban increíbles y el calorcito contrastaba muy rico con el helado. Adoré el juguito de las frutillas, me lo tomé como viciosa.

DSC02854

Por qué mi mesa fue la mejor, dos razones:

  • es, en mi experiencia, imposible conversar en una mesa larga. Tienes que hacer migas con tu acompañante solamente, o la persona en frente. Y no solo eso, pareciera que todo lo bacán pasara en el otro extremo y que allá contaran los mejores chistes. Acá éramos 8 bien apretados y terminamos todos conversando con todos.
  • el chef llegó a contarnos que debido a un mal cálculo en la cantidad de invitados, nos tendrían que echar de la mesa antes que a los demás comensales, peeeero los postres serían gratis. Este hombre sí sabe negociar.

Nos fuimos al patio trasero a pasar el rato y seguir conversando de proyectos y del contraste regiones/Santiago, puesto que varios ahí éramos ‘provincianos’. Una chica por cierto tiene una pastelería en su región. Por supuesto que la voy a contactar! De ahí les paso el dato, jeje

Al rato, volvimos al interior para dar comienzo al concierto, el cual fue breve, pero muy entrete. Warhol tiene un estilo entre brit pop, rock n’ roll y obviamente rock argentino, cuyo sonido es inescapable, dado el caso.

El chef se transforma de un momento a otro en un rock star y saca mucho swagger. El de la guitarra blusera también le puso talento. Haría una crítica musical, pero aunque me confieso tan melómana como casi cualquier otro, no soy experta tampoco. Yo le doy tanto a  ‘Genesis me gustaba más con Peter Gabriel’ como a ‘me vacilo entera Get Naked de Britney Spears’.

Sí aclaro que la música que sonó en la fiesta clandestina estaba buena buena y con 10 años menos me hubiera quedado. Pero somos fomitos y nos fuimos temprano tras la ronda de despedidas con nuestro grupito.

Y nada, pues me encantó y seguiré buscando cenas secretas en Santiago. Les recomiendo mucho probar con las del chef Oliveira., incluyendo su versión de los ñoquis del 29, que se hace, cómo no, cada 29 del mes.

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