Hallacas El Ají Dulce: las mejores hallacas del mundo

dsc04092Chicos: tengo amigdalitis y estoy pa’l Micifuz, pero ayer me pasó algo tan maravilloso que no pude esperar a contarles ahora mismo.

¿Sabían ustedes, queridos ciudadanos de Chile, que bajo sus propias narices tienen LAS mejores hallacas del mundo? Antes que la fiebre me supere, tengo que revelarles el secreto mejor guardado de Venezuela (secreto para nosotros, aclaro)

Ayer me invitaron (me autoinvité, más bien -patuda-) a visitar a Esmeralda Díaz, una increíble chef venezolana que prepara y vende hallacas y banquetes para venezolanos en Chile, bajo el nombre de Hallacas El Ají Dulce. Y déjenme decirles que descubrí un mundo nuevo y desconocido para mi corazón de gordita.

Se preguntarán para empezar, qué es una hallaca. Bueno, Google la define como un “pastel de harina de maíz relleno con un guiso de carne o de pescado y otros ingredientes, envuelto en hojas de plátano y cocido en agua”; pero es muchísimo más que eso.

Al chileno le recordará por su aspecto a una humita o un tamal. Pero nada que ver. Para empezar, viene rellena; y no de cualquier ‘pino’; es más, preparar una hallaca lleva más de 20 ingredientes, y muchísimo trabajo.

dsc04074Esmeralda nos ofrece un ponche crema (algo así como nuestra cola de mono, pero sin el café, y muchísimo más dulce y cremoso; un trago, me cuenta, muy de mujer en época navideña) y me cuenta un poco de historia: la hallaca proviene de los indígenas, del tiempo en que llegaron los españoles a lo que actualmente es Venezuela. Cuando los indígenas atendían a los españoles con grandes banquetes, tomaban lo que quedaba, incluyendo ingredientes propios locales y de Europa, que luego metían en hojas de plátano. Entonces se mezcla Allá (los ingredientes del guiso, que viene de otros países) y Acá (la masa y las hojas de plátano)

Y es por tanto exclusiva de este país. Un orgullo nacional, un manjar muy apreciado. No hay venezolano que no haga hallacas, aunque con distintos niveles de calidad, claro. La calidad depende de los ingredientes: el pollo, el tocino, el pimiento, cilantro, cebolla, cebollín, alcaparras, ajo, adobos y un sinfín de aliños. El guiso de relleno se macera en una olla toda una noche. La masa es de harina de maíz (similar a las arepas), pero se mezcla con el sancoche del mismo pollo y se pinta con achote, una semilla indígena que produce un color fuerte rojo. Y es que el secreto de una hallaca es el color: entra absolutamente por la vista. Una hallaca simplemente no puede hacerse con mano débil, ni denotar pobreza alguna.

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Achote

dsc04100Esmeralda cree mucho en la presentación y se esmera por entregar hermosas hallacas que además sean prácticas de preparar antes de comer. Tal cual ella las entrega se pueden poner en una olla con agua hirviendo unos 8 minutos y consumir inmediatamente.

Lo más curioso es que se consumen solo en época de Navidad.

Desde Octubre más o menos, la clientela (en su 99,999% venezolanos) comienza a cotizar y probar hallacas, hasta encontrar la ideal para su banquete de Navidad. Y es que la hallaca es tan importante para el venezolano, que no puede quedarse con cualquiera. Un venezolano que se precie de tal sabe el trabajo que implica una hallaca. Y por lo tanto entiende lo que vale. Por eso anda mirando y probando en distintos lugares. Quienes llegan donde Esmeralda no se van jamás. Saben que no van a encontrar una mejor, ni una hecha con más esmero y trabajo. Pienso en cómo somos los chilenos con las empanadas, que si bien tenemos todos los años un ranking de las mejores empanadas, nos conformamos con un horror de luca y media comprada en la esquina, con pino de dudosa procedencia. Una lata no tener ese mismo orgullo por un plato, a nivel pueblo más que a nivel personal.

dsc04083Pero es que claro, el venezolano sabe lo que cuesta hacer una hallaca. Y Esmeralda sabe usar solo los mejores productos, porque con esto no se juega. Hay un dicho venezolano que reza “las mejores hallacas las hace mi mamá”. Esmeralda me cuenta que varios de sus clientes ya le han dicho ‘que no sepa mi mamá, pero tus hallacas son mejores’, como quien le confía un secreto de estado.

Y es que no se come una hallaca de cualquier persona. No puede ser pobre el relleno, no puede ser carne con pura grasa; no puede ser una masa pálida, porque parece enferma. Se debe mantener o aumentar la calidad siempre. Por lo mismo, sus clientes no tienen reparo con el precio.  En esta época del año, Esmeralda con sus hallacas y banquetes hace la ganancia para el año. Miren cuánta importancia tiene el tema: no es la venta de un bien inmueble, ni un auto. Es comida. El trabajo de tres meses le permite vivir cómodamente, porque el venezolano no transa cuando se trata de comida.

Le pregunto a Esmeralda si le gustaría enseñar; me aclara que una hallaca no es una simple receta. Para empezar, enseñar a hacerlas tomaría una verdadera cátedra de cocina, y aunque podría, le complica el tiempo.

dsc04119La Navidad reúne a la familia de Esmeralda y se juntan todos a hacer hallacas, mientras escuchan grupos gaiteros, un tipo de música típica de Venezuela, que se escucha en esta época del año. Es entre ritual y fiesta. Para Esmeralda, hacer hallacas en diciembre es la previa de la Navidad.

Tras una pequeña sesión de fotos, el Nenuco y yo probamos al fin la tan ansiada hallaca. Y es deliciosa y de recordarla, ya ando pensando cúantas le voy a encargar y cuándo. Es que cómo les explico: la masa es fina (ella la trabaja estirándola con uslero a un grosor delgado y preciso en cada hallaca) y eso permite que el relleno brille, en vez de perderse en el maíz. Si usted prueba una hallaca con demasiada masa de maíz, es que alguien ahí está abaratando costos. Aléjese inmediatamente. Les sigo explicando: al Nenuco no le gusta el pimentón, y a ninguno de los dos nos agradan las aceitunas rellenas. PERO la conversación entre los ingredientes del guiso es tan hermosa, que no sentimos ningún ingrediente que no nos gustara, todo iba de la mano para formar un sabor como coro de ángeles.

A mis lectores chilenos: sálganse de su cascarón fome de lo que usted cree que es comida autóctona o exótica, y déle una oportunidad a esta maravilla. A mis lectores venezolanos, que sé que tengo porque miro mis estadísticas: si viene a Chile o anda por aquí, no busque dónde comprar el banquete de navidad, ni ande como alma en pena tratando de encontrar una hallaca que sea al menos tan buena como la de su mamá. Esmeralda hace las mejores (pero no le digan a su madre, ¿ok?)

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Esmeralda y su hija. Toda la familia participa en esta tradición.

Si quiere encargar: Solo desde octubre a diciembre; si es para banquete, es con 3-5 días de anticipación. Hallacas hace y vende todos los días entre estas fechas, para quienes deseen probar, así que no hay excusas. Ojo, Esmeralda hace excepciones de fecha para pedidos especiales (de 50 hallacas para arriba)

Dónde: Los pedidos se pueden realizar al +56 9 5499 5765 o por su página web Hallacas El Ají Dulce y se recogen en General Jofré 333, depto. 401.
La cena Navideña incluye:

  • 10 hallacas grandes
  • 1 pan de jamón
  • 2 botellas de ponche crema
  • 1 pernil (pierna de cerdo entera) de 5 kg. aprox.
  • 1 ensalada de gallina

Se pueden realizar banquetes desde 10 personas en adelante.

Un comentario en “Hallacas El Ají Dulce: las mejores hallacas del mundo

  1. Eddy Luz dijo:

    Amiga Esmeralda mereces este reconocimiento por esa labor tan hermosa que haces enalteciendo nuestro plato navideño, caracterizado por su calidad y todo el amor que pones en su elaboracion.Dios bendiga tu bienestar laboral,familiar y tu salud.Saludos desde nuestro hermoso pais.

    Le gusta a 1 persona

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