Cuatro Bocas: cuatro razones para ir

ADVERTENCIA
Las Bocas, como se les llama acá, NO son meatballs (“albóndigas de carne”), como se dijo en cierta nota publicada por ahí intentando armar polémica gastronómica, ni el lugar es picá, dicho sea de paso -cortémosla con eso de que todo es picá o intenta serlo. Pero eso es tema pa’ otro post.

DSC05088Cuatro Bocas tiene su propia onda y propuesta, aún cuando se haya inspirado en un local de meatballs en Nueva York, durante un viaje. La historia más o menos completa es que buscaban abrir un local que ofreciera algo completamente diferente, y fue en la Gran Manzana que se toparon con este concepto de las albóndigas, que con mil nombres en todo el mundo, ellos simplemente bautizaron como Bocas. Porque no son meatballs propiamente tal, ya que decidieron no restringirse a solo carne, como el ejemplo neoyorkino, si no que se atrevieron a compactar la idea con sabores de Chile y el mundo. Una boca es algo redondo, culinario y atractivo, además de ser un concepto amplio, que alberga la variedad. ¿Y por qué Cuatro? Porque es la porción que encontraron ideal para compartir.

Y como cuatro es el número mágico, son cuatro las razones que encontré para conocer Cuatro Bocas:

La Barra

DSC05113No creamos por un segundo que bocas es la única especialidad y que todo lo demás queda bosquejado en tiza. Su barra también tiene una fuerte propuesta, desde sus jarras para compartir, de sangría y borgoña (con canela!) además de chancaca con huesillo, a sus jugos extremadamente ricos. Me pedí una limonada menta enorme ($3.190), con una presentación que eleva la vara para otros locales.
Y hagamos otro alto en la coctelería, pues está bien desarrollada con tragos propios. Especialmente recomendable es el homónimo Cuatro Bocas ($5.500), que consiste en whisky, reducción de canela y maracuyá. El Nenuco quedó enamorado, y hasta yo le vi su qué sé yo, siendo que no bebo whisky.

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Las Bocas

A lo que vamos: la variedad consiste en las clásicas (vacuno y cerdo), pollo sésamo, prieta nuez, garbanzos y quinoa crocante (vegetarianos, veganos y gente sanita, sean bienvenidos!)
Los platos se pueden armar en 3 pasos, eligiendo el tipo de boca, la salsa casera en la que vendrán dichas bocas (pomodoro, hongos, BBQ, limón, pesto, sweet and spicy, y maní) y una elección de acompañamiento (pastas, papas, camotes, ensalada) o derechamente un sandwich tipo “meatball sub” en baguette integral o viena, que cuentan con la distinción de que el pan viene de una connotada panadería francesa.

Si usted no es de armar cosas y prefiere guiarse por quienes saben, hay una lista de sugerencias divididas en Bocas Flacas (más light) y Bocas Gordas (más contundentes), e incluso una lista de Bocas en sandwich; todas vienen con su maridaje de salsa, de acuerdo al chef.

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Ahora, si quiere probar un poco de todo, en la sección Para Comenzar existe una degustación de bocas ($7.990) que consiste en una boca de carne con salsa BBQ, una de jaiba crocante con salsa de limón, una de pollo sésamo con salsa de maní, y una de prieta nuez con salsa spicy. Optamos por esta tabla, para poder tener una mejor idea de lo que ofrece el local. Vamos con nuestra opinión:

best1Clásica: simplemente rica. Un sabor que transporta a la infancia, y la salsa BBQ hecha en casa, atomatada, increíble.
Jaiba: muy rica, lo primero que se siente es el limón. Muy agradable!

best2Prieta Nuez: una reinvención de la prieta nogada (Nota de la Nenuca: incluso yo que pese a mi sangre y crianza no soy amante ni de las prietas, ni gordas ni bratwurst, quedé gustosa)
Pollo con maní: ese toque thai que le dio el maní hizo toda la magia.

Nunca había escrito tantas veces la palabra boca en mi vida, pero filo. Es el precio a pagar por una buena comida, un ambiente rico, y todas las ganas de volver.

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Prieta Nuez

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El Postre

Obvio que no podía faltar el postre, donde si bien la variedad es acotada, son cosas ricas con una onda muy gringa. Nos decantamos por un glorioso crumble de manzana acanelado ($4.290) que se sirve calientito con helado de vainilla. Pedí que mejor fuera de mango, y se integró super bien, y hasta ahora me hace tilín y me pregunta en sueños “¿por qué no vienes a verme?”. No me tientes, crumble.

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El Lugar

Me encantó el local en sí, especialmente la ambientación de la terraza interior. ¿Sabían que antes estaba el Varanasi acá? Y está absolutamente distinto! Lo abrieron y re-acondicionaron totalmente, está irreconocible (pero para bien)
Hace poco abrieron además un segundo piso, orientado a cumpleaños, juntas, aniversario de empresas, etc. A no preocuparse de la cantidad de gente, porque pese a estar todo hecho a mano, el local no colapsa.
Ojo, que como after office es perfecto, debido a su barra y sus opciones para compartir. Es más, si se fijan, casi toda la carta está pensada para la instancia de compartir con otros.

No, no es una picá: es simplemente un local bien hecho.

Dónde: Cuatro Bocas, Av. Manuel Montt 983, Providencia
Precio: Unos $20.000 por dos personas

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